viernes, 24 de enero de 2014

LOS COLORES EN EL CORAZÓN


Como ya he dicho en alguna ocasión, ya llevo unos años en este mundillo del basket colomense. Cuando llegué siendo mi hija mini, era un “padre madrugones”, como tantas madres y padres que teníamos que llevar a nuestros chicos y chicas a Vic, Granollers u Olesa a jugar a las nueve de la mañana, que frio pasábamos, recordáis ?.
Según pasa el tiempo, voy conociendo otros clubs y a personas que, año tras año, te los encuentras en nuestros pabellones y defendiendo unos colores, ya sea como jugador, entrenador o directivo.
A ellos y ellas que son santo y seña de su club, de sus colores, transmisores de valores y ejemplo para los que vienen de abajo, va dedicado este modesto escrito, resumiendo sus historiales deportivos.

Noemí Grau.- “Nació” en el patio del colegio Verge de les Neus, donde jugó entre 1983 y 1992. Hasta 2010 siguió como entrenadora y desde entonces es directiva del Bàsquet Neus.
Pero más allá de triunfos, categorías, etc, lo más importante para Noemí es ver pasar jugadoras y jugadores, impregnados de la filosofía y espíritu de su padre y fundador del club, Josep Grau. Ella, el equipo directivo y técnico, se encargan de transmitirlo.













José Antonio Rodríguez “Charky”.- Empezó en 1988 en el desaparecido Beeth-Fons. Entre el 92 y 97 estuvo en el Folch i Torres, para después pasar al C.B. Puigfred. En 2001, llega al Bàsquet Neus, hasta hoy en la que será su décimo tercera temporada. Siempre ha ejercido de entrenador y/o coordinador. Siempre formando y educando.





David Hernández.- En 1983, un año antes de la fundación del C.B. Santa Coloma 84, ya estaba David allí, entrenando con Toti donde podían. Se federó en el primer premini, único equipo de este club esa temporada y fue pasando por todas las categorías, además de involucrarse en el club como entrenador, trabajando con el recordado Juan del Moral. En 1997 formará parte del primer senior de la entidad y años mas tarde del primer ascenso a Copa Catalunya. Después de dejar la faceta de jugador, lleva unas temporadas como director técnico del club de su vida. Después de 26 años, se puede ser más “rojo”?
















Alberto Torres.- Comenzó su andadura en el club, C.B. Santa Coloma, en el premini de la temporada 93-94. Pasó por todas las categorías de formación, destacando los años de cadete A y junior A que compitió en Preferente A, quedando entre los diez mejores equipos de Catalunya.
Su primer año de sénior compite con el B, en 3ª Catalana. Consiguiendo el ascenso a 2ª. También jugó la temporada 10-11 la final del Campeonato de 3ª categoría contra el Bàsquet Neus, final colomense, jugada en la Bastida y que se llevó el C.B. Santa Coloma, retornando a segunda.
Este año juega en el sénior A, además de su cargo de entrenador y coordinador de las categorías de formación.










Jordi Ramírez.- La temporada 93-94, con tan solo ocho añitos, ya pisaba pista. Defendiendo los colores azules, ahora grises, fue pasando por todas las categorías. Con 17 años llega al sénior B pero doblando con el A. Hasta que la 07-08, se establece definitivamente en el primer equipo. También ha participado en el club de su vida como entrenador.      

Toni Pozo.- Empezó un poco tarde para lo habitual, con doce años. Tras seis en los equipos de formación, da el salto al sénior A, la temporada 02-03. Vivió los ascensos de 3ª a Copa Catalunya, así como los descensos. Lleva 11 años en el sénior, pues uno se lo pasó sabático.

















Sergi Ramírez.- El más joven de los “grisos”, es el que más pronto llegó al basket, con tan solo 5 años. Pasó trece en los equipos de formación (1994-2007). La dos siguientes  temporadas compartirá los dos seniors, hasta que en 2009 se establece en el primer equipo de la Gramenet B.C., donde cumple su quinta temporada.

Manuel Valcárcel .- “Manu” siempre ha pensado en verde, desde que en 1986 empezara en la Escola de Bàsquet de la ADE Fuster. Después de pasar por todas las categorías del club llego al sénior en 2002 y participó en el histórico ascenso a 1ª catalana.Ha sido entrenador de diversos equipos de formación. Casi 28 años en el club del carrer del Rosari.
















Raúl Rincón.- El año 88 entra a formar parte del mini de la Fuster, entrenado por Andrés Cazorla. Fue pasando categorías, hasta llegar al sénior en segunda catalana (96-97). Tres años de entrenador en la Fuster, el último llevando un equipo también del Condis Gramenet.
Entre 00 y 02 fue ayudante de coordinación del Condis, segundo del sub20 con Toni Aragón y delegado del sénior de LEB 2.
El año 2005 vuelve al club verde, donde, desde entonces ejerce la dirección técnica.




Marta Romero.- Con 5 años empieza a entrenar en el colegio Numancia. Un año en las Dominicas jugando los Campeonatos Escolares, para luego pasar al Draft Gramenet en premini. En mini con Maite Ordóñez de entrenadora, es seleccionada con Catalunya, siendo campeona de España en Blanes. Así mismo en la categoría infantil fue campeona en Lloret. En cadete de primer año, es llamada a jugar con el sénior A de Primera Nacional. El club fue multado por que no se podía subir dos categorías. Del junior Preferente, paso al primer equipo del Draft, donde vivió el ascenso de Vilafranca a Copa Catalunya, donde sigue jugando.
















Todavía es pronto para hablar de la historia del Olympic Goodfellas, pero pronto, entre sus directivos, técnicos o jugadores tendremos sus referentes.

Esta es la historia resumida de unas personas amantes y fieles a unos colores, historia del baloncesto colomense.




  
Domingo Cardona   ©

jueves, 16 de enero de 2014

LA TARDE EN QUE CREÍ LEVITAR


Hace tiempo que tenía ganas de hacer este artículo. Porque en nuestro basket hay historias bonitas y esta es, muy bonita. La historia de un vuelo perfecto.
Soy un escribiente regular, pero me gusta documentarme bien y si pueden hablar los propios protagonistas, mejor.En este caso es el propio Carlos, apoyado en su buen amigo Emilio López Romo, el que explica su experiencia. Muchas gracias a los dos.
Disfrutad del texto y de la foto final. Yo…ya callo.






Recuerdo aquel concurso de mates con nostalgia. Yo ya había participado en otros donde la suerte me había acompañado, pero aquel fue muy especial para mí. Pese a que el tiempo ido  ha borrado los detalles, en mi memoria han quedado grabada las sensaciones, las situaciones y las emociones que viví aquella tarde inolvidable de hace casi 25 años. La tarde en que creí levitar. Aquel año era mi tercera temporada en la categoría sénior. Corría la temporada 1990-91 y estábamos recién ascendidos de la que por entonces era la segunda división Catalana. Empezamos la liga con la misma dinámica que acabamos la anterior: ganándolo todo. Para mí era un gran reto, pues soñaba con la ACB y restituir al club a su categoría de origen. Pero pasadas unas jornadas empezamos a sufrir bajas por lesiones y el equipo se resintió. Una de ellas fue la del americano Marvin Alexander. Siempre he dicho que Marvin era el mejor 4 con el que he jugado y que las lesiones, en su caso muy graves, no le permitieron triunfar como hubiera merecido. Entre la gente de este deporte y en los clubes que militó todavía hoy se le recuerda como un jugador extraordinario. Aquella temporada se celebró el ALL-STAR de la 1ª división B del Básquet nacional, lo que hoy se conoce como LEB Oro. Se hizo una selección de los mejores jugadores de cada equipo y de nuestro club fue elegido Marvin. Sin embargo, una inoportuna lesión de rodilla le dejó fuera de combate. Como una de las normas de aquel All- STAR era que cada club fuese representado por al menos un jugador, me tocó a mi sustituir a Marvin. No sé si yo era el candidato ideal, pero lo cierto es que aquel inicio de temporada estaba promediado más de veinte puntos por partido, era el segundo máximo anotador de la liga y el primer máximo anotador nacional. 



Recuerdo que mi mánager, Lorenzo Alocén, me llamó y me informó antes que el club de la convocatoria. Fue él, quien me propuso para el concurso de mates, había una vacante. Y la verdad es que la propuesta me ilusionó Aquella temporada el All- STAR se celebró en Guadalajara y participaron jugadores conocidos que habían triunfado en la ACB como Eduard Sabater, Sergi López, Cherokee Rhone, Joan Peñarolla, David Russel, o el gran Tachenko. Llegamos a la ciudad el viernes, un día antes del partido. El ambiente entre los convocados era extraordinario, festivo, muy cordial. Al día siguiente, entrenamos a primera hora, algo de tiro para familiarizarnos con los balones y poco más. En el pabellón había mucha gente, los medios de comunicación de la ciudad le habían dado una gran cobertura al evento. Acabado el entrenamiento comimos, hicimos siesta y a las 18.00h nos fuimos hacia el pabellón. El concurso de mates se celebraba justo antes del partido. Recuerdo un pabellón lleno a rebosar. Más de dos mil personas acudieron ese día a vernos. Era emocionante. El público de Guadalajara se volcó con nosotros. Recuerdo que calenté y estiré concienzudamente. El parquet estaba muy limpio, impecable, la suela de las zapatillas quedaban “enganchadas” y emitían ese consabido y típico chasquido. Los balones eran nuevos y el aro estaba sobado y blando, como a mí me gusta. La verdad es que me sentía bien, con muy buenas sensaciones. Mientras calentaba me di cuenta de un detalle importante: todos los participantes en el concurso menos, un jugador del CB Guadalajara, eran americanos. Eso y que un servidor era el más bajito de todos. Reflexioné y me planteé el concurso como un regalo, la guinda de aquel maravilloso fin de semana que me estaban regalando, en el que un joven de veinte y pocos estaba disfrutando de lo que más le gustaba hacer en su vida: jugar a baloncesto. En la primera ronda del concurso habían que hacer dos mates. De ahí pasarían cuatro jugadores a la segunda ronda con otros dos mates más. Y en la ronda final, dos participantes que ejecutaríamos lo dos últimos mates. Yo ya tenía en mi mente los dos primeros mates. Haría los mejores de mi repertorio. No cabía otra posibilidad si quería mantener mis opciones ante una competencia tan extraordinaria. Todos los mates que hice fueron copias, y evidentemente salvando las distancias, de dos jugadores míticos para mí, Michael Jordan y el elegante Doctor J, Julius Erving. Mi actuación en aquel concurso fue mi particular homenaje a aquellos dos monstruos de este deporte. Comencé el concurso con un mate desde medio campo, encarando la canasta por la derecha. Lancé la pelota para que botara y quedara cerca de la canasta. Allá la cacé en el aire, pero hice la batida con tanta potencia y precisión, que me dio tiempo de bajar la pelota entre mis fémures y meterla para abajo de espaldas al aro. El pabellón me aplaudió muchísimo y me lo puntuaron muy bien. Noté que el público estaba conmigo. Supongo que el hecho de ser el más bajo de los concursantes tuvo un efecto “simpatía” entre el respetable. Llegó el momento del segundo mate. En este caso utilicé otro de Jordan, aquel con que ganó el concurso de mates de la NBA, entrando por la izquierda y matando con la derecha a 45 grados de la canasta y del suelo. Yo lo hice entrando por la derecha, matando con la izquierda y ejecutando la batida con dos pasos. La diferencia es que Jordan lo hace con la parada de un tiempo y los pies mirando la grada y le da una sensación de estar levitando, de sostenerse durante unos segundos en el aire. El público entendió mi intención y el jurado también: obtuve 10 puntos. Y como el que no quiere la cosa, ya había pasado a la segunda fase, con tres americanos más que me sacaban un palmo. Quedaron eliminados el jugador nacional del CB Guadalajara y un americano. En la segunda fase del concurso me mantuve fiel a mi estilo y seguí con la estrategia planteada desde el inicio: no repetir el mismo mate en la competición. Como tercer mate del campeonato, y primero de la segunda ronda, opté por lanzar la pelota al tablero desde medio campo, cazarla en el aire y meterla a dos manos. Lo hice y acabé de meterme el público en el bolsillo. El jurado me lo puntuó con buena nota, pero no era suficiente para pasar la siguiente fase, pues los americanos, especialmente el del Cajamadrid ,Coleman hizo un mate increíble a aro pasado y saltando fuera de la botella. La genial actuación de Norris Coleman me estimuló. Ahora quería hacer un mate que Jordan le copió a Julius Erving y que fue el icono de su popularísimo merchandising. Se trataba de salir desde la canasta contraria botando, coger mucho impulso, hacer los dos pasos y dar el último lo más lejano del aro. Erving y Jordan, las superestrellas de la NBA, lo ejecutaban pisando la raya de personal. Yo, hasta ese momento, había conseguido matar la pelota desde la discontinua del círculo. Así pues, el reto era enorme. Recuerdo que cuando me dirigí al aro opuesto para salir, hubo gente del público que se levantó de su asiento. Sin duda sabían cuál era mi intención. Miré la canasta y me dio la sensación de que estaba más cerca de lo normal de la raya de personal. Salí con una progresión hasta llegar al medio campo donde aceleré hasta la batida, hice los dos pasos y salté con toda la fuerza que me dieron mis piernas. En el transcurso mágico del salto veía que la canasta se me acercaba y que “flotaba” en el aire más de lo acostumbrado… Me fue por los pelos, una maniobra arriesgada, pero llegué a meterla para abajo. El público se levantó de sus asientos y me aplaudió enfervorizado. El jurado me otorgó un 10. Por cierto, que días después del campeonato uno de los jugadores convocados me dijo que mi talón había pisado la raya de personal. Y pasé a la final con el americano del Cajamadrid, que había realizado un concurso de ensueño. Para mí aquello era mucho más de lo que había soñado. Estaba más que satisfecho. En la fase final había que hacer dos mates más. Opté por hacer una entrada perpendicular al tablero, girar 360 grados y meterla. Lo hice con una sola mano y me puntuaron con nueves y dieces. Minutos antes, mi oponente Coleman, del Cajamadrid, había hecho un increíble mate de espalda que obtuvo 10 puntos. Después de mi primer mate, le tocaba de nuevo a Norris. Para su segundo mate, el americano eligió saltar desde muy lejos, volear la pelota y meterla con mucha fuerza, pero falló. En el segundo intento hizo lo mismo, pero saltando desde más lejos e intentando matar la pelota con más fuerza. Sin embargo, el balón rebotó violentamente con el canto del aro y salió despedido al aro contrario. Faltó poco para que la pelota cayera en la canasta opuesta. No me lo podía creer, el campeonato era mío, simplemente había que hacer un simple mate y llevarme el trofeo y el cheque. Recuerdo que miré a Eduard el entrenador del CB Andorra y se puso el dedo índice en su sien en un mensaje claro. Lo capté enseguida. Pensé en aquel público, había venido a ver espectáculo y opté por no cambiar lo que ya tenía en mente. De niño vi una final de play-off de la NBA entre los Sixers y los Lakers, un mate de Julius Erving que hizo después de un robo de balón. Ante él estaba el gran Michael Cooper. Julius cogió la pelota trabándola en su antebrazo, la voleó de izquierda a derecha y la mató con la elegancia única de un mito del basquet. Siempre he pensado que aquel era el mejor mate que había visto en mi vida y que algún día lo tenía que hacer. Y ese día había llegado. Me ubiqué en la misma posición donde el Doctor J había robado la pelota y me fui a canasta. Trabé el balón en mi antebrazo y la pelota resbaló, picó en el canto del aro y se fue a la mesa del jurado derribando todos los carteles de puntuación. Había fallado de la misma forma que Hamilton y estaba cometiendo el mismo error. Me devolvieron la pelota y vi que era nueva, flamante y tenía poca adherencia. Me fui al carro de pelotas y la cambié por otra más usada. En ningún momento me planteé cambiar el mate y asegurar el campeonato.

 Quería hacerlo. Me coloqué en la misma situación de salida, boté dos veces, trabé la pelota en el antebrazo y, esta vez sí, noté que estaba bien sujeta. Entonces la voleé de izquierda a derecha y la metí con toda la rabia del mundo. La pelota entró en la canasta con tanta fuerza que rebotó en el suelo y salió despedida al techo del pabellón. El público aplaudió a rabiar el mate que yo había soñado desde que era un niño. Pocas veces en mi vida he vivido una sensación tan gratificante en un campo de baloncesto. Fue uno de esos instantes mágicos con que nos premia este deporte maravilloso. Salté, soñé, gané. Y fue el público el que me impulsó hacia arriba, el que me sostuvo en el aire. Sí, aquella tarde creí levitar… ¿Creí?




Domingo Cardona ©

viernes, 10 de enero de 2014

LA LEGIÓN EXTRANJERA DE SANTA COLOMA

Apoyado en la hemeroteca de nuestro archivo y en un gran conocedor del tema, como es mi buen amigo Fran Torres, aquí va un ligero repaso de los extranjeros que han pasado por nuestro basket.

Con la llegada del Licor 43 a Santa Coloma, como inquilino del Pavelló Nou, arriban los primeros norteamericanos. El debut se produjo el domingo 20 de noviembre de 1983 ante Cajamadrid –era el séptimo partido de liga- y se perdió 82-83. Allí estuvieron Dan Ruland y Mike Phillips. Mike había pasado anteriormente por CB Mollet y FC Barcelona.
A principios de liga, el entrenador, Manel Comas, desestimó a       John Wesley que iba a hacer pareja con Ruland.
Aunque este último fue por momentos cuestionado, esta pareja hizo una buena campaña










La temporada 84-85, Manel dio continuidad a Phillips y se fichó a un alero de 2’03 (la altura puede variar según la fuente),Craig Dykema.
Este, procedía de la NBA, habiendo jugado en Phoenix y Seattle. Vino, hizo dos entrenos, ficho y volvió a USA para casarse.



Craig, fue el mayor triplista de la liga con 65 triples, en el año que se “pintó” por primera vez la línea de 6’25.
El tándem Phillips-Dykema, dio un magnifico resultado. Tanto a nivel individual, como de equipo, se vio espectáculo en nuestra cancha.
La temporada del descenso, fue más “movida” en cuanto a los extranjeros. Para empezar, dos norteamericanos ni aparecen. Uno de ellos, Jim McDowell, debía aterrizar el mismo día que Tim Dillon, pero no llego a El Prat.
Si lo hizo Dillon, un ala-pívot zurdo, procedente del Stefanel Trieste de la Lega Italiana y formado en la Universidad de Illinois


Para completar la pareja, se fichó a George Montgomery, iniciado en la misma universidad. Este jugó un partido de Lliga Catalana y dos amistosos, pero no convenció.
El recambio fue Marcellus Starks, un pívot con buena calidad, pero a sus 33 años ya tocado en su condición física. Starks jugó la primera fase de la liga y se prescindió de él por bajo rendimiento.

Llega entonces Carlos Yates, un muy buen escolta, pero dadas las necesidades del equipo que solo tenia a Pou como pívot, se volvió a cambiar de extranjero, llegando Leonard Allen. Este si, un pívot de 2’08 y que dio buen rendimiento el tramo de liga que jugó.



                                                   

En 1ª B, la temporada 86-87, debió de llegar Clarence Kea, pero a última hora firmó con el Limoges francés. El 14 de agosto de 1986 lo hacia  el canadiense Ron Crevier, pívot de 2’12 y que debía formar pareja con Devint Durrant, que llego el día anterior. El canadiense no llegaría a iniciar la liga.Durrant venia de jugar en la NBA con Phoenix Sans y era un alero de dos metros pelados. Había residido en España entre el 80 y el 82, como misionero mormón. Fue el máximo anotador de 1ª B, el año que pasó en nuestra ciudad.


El sustituto de Crevier, fue Bryan Martin. Un universitario que prometía, pero que no acabo de cuajar. Pese a ser bastante cuestionado, cumplió toda la temporada.

                             














La campaña del recordado partido Pamesa-Santa Coloma, el club tuvo dos buenos americanos, explosivos y espectaculares.
Elweyne Campbell, un pívot que provenía de Tradehi Oviedo, tenía buen tiro exterior, ofreciendo además a la parroquia colomense buenos mates y tapones.
Dan Bingenheimer, que llego tras descartar a Michael Kennedy por su retraso injustificado era un joven de 23 años, 2’05 de altura, formado en la Universidad de Missouri y que provenía del Challans francés.
Gano el concurso de mates de 1ª B de aquel año. En algún diario le llaman, “el blanco espectacular”. Hizo cinco mates en dos rondas. La rubrica, la puso tirando un balón al suelo, recogiéndolo en el aire con giro de 180º y smash de espaldas.
Una temporada que comenzó con nuestro equipo jugando en Lleida, por sanción y que quedara en la historia de nuestro basket por que se toco con los dedos el cielo de la ACB de nuevo.






                                               









El siguiente curso deportivo, contó con un solo americano. Howard Wood, jugo en Utah Jazz y después pasó por diferentes clubs españoles (Cacaolat, Tizona Burgos, Pamesa, Orense) antes de llegar a Santa Coloma. Era un jugador con mucha clase y aunque vino un poco fuera de forma, se fue entonando, realizando una buena temporada.



Tras un año en Segunda Nacional, se volvía a 1ª B y a contar con un americano. En esta ocasión llegó Marvin Alexander. El año anterior estuvo en ACB con Valvi Girona. Era un jugador NBA, aunque sus problemas de rodilla no le permitían estar al cien por cien de sus posibilidades.


La última temporada del Lotus Santa Coloma en  1ª B, contó con el concurso de Cherokee Rhone, un superclase que venia del Andorra y que hizo una buena temporada, pese a ello no pudo evitar el descenso de su equipo.



                                                  





Tendrían que pasar diez años para volver a encontrar extranjeros en nuestros equipos. Seria la temporada 01-02 y con el Condis UDA Gramenet. Primero llegó un jugador Rumano, Stefan Costel. Se le da de alta federativa el 31-8-01. Jugo tres partidos con estos números: 43 minutos jugados, 3 puntos (uno de 2 y un tiro libre). Causa baja el 23-11-01.
Su recambio será un viejo conocido de la afición, Marvin Alexander, que llegaba con 35 años después de pasar por equipos como Granada, Manresa o Tenerife. Marvin volveria una tercera vez , gracias a Raúl Ricón al ADE Fuster de segunda catalana.
Este ha sido el breve repaso a la armada extranjera en Santa Coloma. Aunque no con todos se disfrutó,  a muchos si que “fue un placer haberlos conocido”. 


Domingo Cardona ©

sábado, 4 de enero de 2014

EL POR QUE DE ESTE BLOG


Tiene cierta gracia, que cuando llevo ocho artículos en este blog, venga con el porqué del mismo. He ido retrasando esta entrada, por que iba considerando más importantes las anteriores. Ahora a llegado su turno.
Sabéis de mi pasión por conocer y preservar la historia de nuestro baloncesto. En 2004 inicie esta aventura, recopilando documentación para el libro conmemorativo de los 20 años del Bàsquet Draft Gramenet.


Presentado en 2005, año de la efeméride, decidí que valía la pena continuar el trabajo y escribir la historia del basket colomense. Entonces proyecté hacerlo en tres partes y comencé por el basket femenino. Por que creo que es el menos valorado y menos conocido, en 2009, publiqué “Bàsquet Femení a Santa Coloma de Gramenet  -100 Imatges-.

El segundo de la trilogía será sobre el Esbart Magda y el CB Santa Coloma, los dos clubs más antiguos de nuestra ciudad. Cronológicamente abarcará desde 1934 a 1992, año en que el C.B.Santa Coloma cambia de denominación, aunque desde 1984 era Bàsquet C.C. Santa Coloma – incluidos los dos años en que el patrocinador fue Licor 43- .
Este, lo tengo bastante avanzado y me gustaría publicarlo antes de finalizar este año.
El tercero y último contará la historia del Gramenet B.C. (C.B. Gramenet Condis, UDA Gramenet), C.B. Santa Coloma 84 (actual C.B. Santa Coloma), ADE Fuster, Bàsquet Neus, C.B. Manent y muchos más. Para este, también tengo ya mucha información guardada.
Este blog, quiero que sirva para información más puntual, historias o apuntes que por algún motivo no tengan cabida en los libros o en el caso del femenino continuar la historia que deje escrita en 2007.
Por que desde mi óptica de historiador, todo tiene importancia en el conjunto histórico. Para mi tan importante es la época ACB del Licor 43, como que un equipo femenino colomense participó en el primer Campeonato de Catalunya, allá por el 1936. Es importante el primer ascenso del C.B. Santa Coloma a 2ª División la temporada 65-66 o la época del Condis Gramenet, llegando a Leb 2. Y estos son cuatro de los muchos ejemplos que podría poner.
Quien sabe si de estas pequeñas dosis de nuestra historia, sale un cuarto libro.

Domingo Cardona ©

jueves, 2 de enero de 2014

LAS SIETE MAGNIFICAS




He dicho siete, pues me falta una !!!. Quizás estaba pensando en la película que tanto le gustaba a mi padre, como todas las del Oeste. Bueno pues olvidémonos del cardinal y nos centramos en lo cardinal: Las Magníficas.
Seis magníficas jugadoras colomenses han jugado en la máxima categoría del basket español.
Merche Romero, llego al Hispano procedente del CB Santa Coloma. Subcampeona de España Junior. Jugo tres temporadas en 1ª Nacional, todas con el Hispano Francés.
Conchi Villaverde, "nació" en el Colegio Sant Just, de donde pasaría al infantil del CB Santa Coloma. Subcampeona de España juvenil y mejor pasadora del torneo. Fue internacional juvenil, en el Campeonato de Europa  de 1984.
La temporada 88-89, ficha por el equipo de 1ª Nacional CB Tortosa-Caixa Tarragona, equipo puntero de aquella época, con compañeras como Anna Junyer o Roser Llop con las que ganó la liga y la Copa de la Reina.


  Irene López, formó parte de un excepcional mini en el Draft, donde estuvo hasta cadete. Debutó con el Universitari, siendo junior, en 1ª Nacional. Selección Catalana en diferentes categorías e internacional juvenil.
Ana María Moreno es otra perla del Draft, compañera de Irene en aquel mini o en el preinfantil subcampeón de Catalunya en Tortosa.
Después de una brillante campaña en Liga Femenina 2 con el Olesa (formando parte del quinteto ideal de la categoría), la temporada 05-06 da el salto a Liga Femenina –nueva denominación de la 1ª Nacional- y ficha  por el equipo vasco Hondarribia-Irun, jugando competición europea.
Posteriormente, Ana Mari, ha ayudado a ascender a LF a diversos equipos como Uni Girona o AE Sedis La Seu.

   
 






    



 Verónica Cantero, ha jugado en la máxima categoría con dos equipos: UB Barcelona y AE Sedis La Seu. En LF2 con tres, SR Lima-Horta, Uni Girona y Femení Sant Adrià. Internacional en el Campeonato de Europa U16 de 1997, quedando en quinto lugar.
Tánia Pérez, salió del Draft tras su segundo año de cadete y debutar con el senior, con destino al CBF Sarrià donde llegó a LF2. Después se marcho a los Pirineos para jugar en Liga Femenina, Fichó con el AE Sedi La Seu y su asentamiento y crecimiento en la categoría van en aumento. Se recuperó de una grave lesión y actualmente es la capitana del equipo.
Con la selección española, fue campeona de Europa U20. Por su juventud y calidad, tenemos Tania para rato.

Perdonadme, pero me gustaría volver al inicio, por que si bien es verdad que no son siete, sinó seis las jugadoras de primera, si que podíamos incluir a más entre las magnificas. Quizás el destino u otras circunstancia les hicieron quedarse en la antigua 1ª B o la actual LF2, a las puertas de la máxima categoría.





Por que también son o fueron excelentes jugadoras Marta Arbizu, Susana López o anteriormente Eli González, Maite Ordóñez, Xenia Saro, Leo Generoso o Cris Peña y alguna generación anterior, Mª Carmen Rodríguez, Nuria Palmerolas, Dolors Vidal o Anabel Ruíz.




Y con todo esto, seguramente seré injusto y me dejaré alguna “grande” por citar. Por que en Santa Coloma hubo, hay y habrá basket femenino…y de calidad. 
Que desastre de titulo para esta entrada, pero... me gusta.






miércoles, 1 de enero de 2014

QUAN SANTA COLOMA JUGABA A L’ACB







El pasado sábado 14 de diciembre, dando inicio al excelente proyecto del Museu Torre Balldovina “Converses al Lloc”, se celebró la primera tertulia: Quan Santa Coloma jugaba a l’ACB”. Dado el tema, contó con la colaboración de l’Associació d’Historia del Bàsquet  Colomenc.
Ambientada en un plató de televisión, para su grabación, se dio un repaso histórico sobre como llegó el Licor 43 a nuestra ciudad, los tres años que estuvimos en la élite del basket estatal, el descenso  y la lucha por mantenerse y volver  a la máxima categoría.
Moderada por el periodista colomense de TVE, Pere Ferreres, el abanico de tertulianos estuvo compuesto por Ramón Sagués – Director del Museu-, Petra Jiménez – Regidora de Cultura- que abrió el acto, Antoni Fogué – exjugador del C.B. Santa Coloma-, Josep Maria Roca – periodista-, Vicenç Redón –expresidente- , Ferran Gubern – delegado  del Licor 43- , Jordi Freixanet – alero del Licor 43-, Josep Maria Oleart – segundo entrenador de Manel Comas- y Carlos Broncano – jugador colomense de la cantera-.



 Entre el público, otras personas grandes conocedoras de aquella época, como Josep Maria Mateu, Prudenci Colomé o Fran Torres.
En alrededor de hora y media vimos o mejor dicho oímos y sentimos pasar aquellos años de nuestro baloncesto en boca de sus protagonistas, las negociaciones para la fusión del Círcol Católic y el CB Santa Coloma, el lastre del déficit  económico, los buenos resultados, la gran acogida de los aficionados, el descenso  con el Huesca y la lucha por retornar a la ACB desde 1ª B, a todo esto se le dio repaso en este reencuentro de amigos. Anécdotas, buenos y malos momentos.
Como no podía ser de otra manera, también estuvo presente la figura de Manel Comas, con mucho cariño y mucha emotividad. Es evidente que Manel dejó huella en Santa Coloma y entre las personas que con él convivieron.
 Por último decir que en mi turno de palabra, di mi humilde opinión. Comenté que aquellos años fueron importantes en la historia de nuestro basket más allá de estar en la élite con el Licor 43.



 Este club tuvo un juvenil de oro, cuarto en el Campeonato de España del 86, con Broncano, Raül López, Valderrama, etc. El juvenil del CB Santa Coloma femenino, se proclamo subcampeonas de España en Toledo. El senior femenino, comenzaba una meteórica carrera que lo encumbraría a 1ª B – segunda categoría del basket  estatal -. Y que decir de nuestro baloncesto escolar. Gran cantidad de chicas y chicos de diferentes categorías llenaban nuestros colegios los fines de semana, practicando el deporte de la canasta.
Así pues, el Licor 43 fue la guinda del pastel de una época dorada de nuestro baloncesto.